Dice el notario nacionalista López Burniol:
"El alma del Estatut es la afirmación nacional de Catalunya como cuerpo político con vocación de autonomía plena, unido de forma contingente a un Estado impuesto por la historia. Su objetivo no es la regeneración de este Estado como un sistema jurídico común que aúne voluntades e intereses, sino la construcción de un sistema jurídico separado, dotado de autonomía interna, que logre en el futuro su independencia, mediante la dilución dentro de Europa de sus relaciones con España. El designio es claro; los instrumentos aptos. El éxito dependerá de los actores y del juego real de los intereses."
Es posible que muchos entienda, al leer esto, las palabras de Vidal-Quadras: "O acabamos con el Estatuto o el Estatuto acaba con nosotros".También así se entiende que en Cataluña exista una oficina pública de denuncias a quien no rotule su negocio o no hable en catalán, y que se amedrente mediante multas a quien no se someta.O que el castellano esté vetado de hecho en la televisión pública y los organismos autonómicos.O que a los estudiantes catalanes se les oculte el pasado común de Cataluña con España.Y eso con un porcentaje de independentistas menor del 15% de la población. ¿Pero alguien duda del éxito de los que actúan con decisión frente a la pasividad y el desánimo del pueblo español?
El desafío a España es gravísimo, no hay que seguir engañándose. Es preciso que el pueblo soberano español actúe sin miedo a ser tachado de reaccionario, sambenito típico d ela retórica nacionalista.Es preciso organizarse para defender nuestro espacio de convivencia, solidaridad y progreso frente al ariete de los nacionalismos exaltados identitarios.Es preciso que el pueblo español pierda el miedo a proclamar que no va a consentir la voladura de un edificio de más de 500 años, y que ello no es patrimonio de la derecha, sino de todos.El manifiesto de intelectuales de izquierda catalanes en contra de la imposición nacionalista es un ejemplo a seguir.